Tertulia Tropical - Revista cultural - Arte, pintura y fotografía

Entrevista al escritor Néstor Bautista Mancilla: “Los 'padres solteros' también existen”

Casi un año atrás,en la 32 Feria del Libro de Bogotá, el escritor colombiano Néstor Raúl Bautista Mancilla presentó al público "Laberinto", su primera novela. Fruto de dos años de trabajo el periodista bogotano debutó en los terrenos de la literatura con una obra que logró instalarse entre los finalistas del prestigioso premio Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana. "Laberinto" cuenta la historia de un padre soltero que busca a su hijo adolescente desaparecido en una ciudad agresiva que desnuda la indiferencia de muchos y la solidaridad de muy pocos.
 

"Tarrito" - Cuento de Néstor Bautista Mancilla

—¡Mi tarro, mi taaaarroooo… mi taaaarrooooo….! —les grito a los pendejos del ‘indio’ y ‘carerojo’, pero no se levantan.
Me escondieron mi tarro y como saben que yo-que yo me desespero cuando me despierto sin mi tarrito, me la volvieron a hacer.
¿Los granpendejos se hacen los dormidos o el dulce lo tienen todavía metido en las vísceras?
—¡Aaabraaaa… aabraaaa… puerta-puerta….! —le grito al guardia azulado, pero me pone la mano abierta en el aire pa’que me espere.
Cinco minutos más para agarrar mi tarrito. ¿Cómo voy a comer? Y tengo ganas de mear. Me asomo por la reja y lo veo allá tirado. Mitarrito-mitarrito, tan solito, aguantando frío. Como si no supieran del frío que hace por la mañana. Malparidos, hijosputa, mi tarrito en ese patio y sin colchoneta pa’ dormir. Ya se me llenó la cabeza de mierda. Corro la cortina de mi pedazo de cambuche, camino hacia la colchoneta del ‘carerojo’ y le doy un patadón en el estómago. Pero el hijoputa ni se mueve.
 

Don Giovanni, el rey

... que bailar es soñar con los pies.
J.Sabina
 
Es de esas amistades que uno nunca elige pero te atan para siempre. Es de esos tipos que te llegan con dos cervezas a la mesa, te presenta una buena vieja y te regala la botella más fría. Tiene un aire de pescador napolitano; flaco, alto y buena pinta. No es buen negocio presentarle alguna amiga porque te deja tieso mientras se pierde con tu presa en la pista y tal vez no los vuelvas a ver en menos de dos semanas.
 

"Los viajes de la luz" de Héctor Cañón Hurtado: Un viaje hacia los claroscuros de la fiesta de la vida

La obra del poeta Héctor Cañón Hurtado es una de las propuestas más atractivas dentro del panorama actual de la poesía colombiana. Desde hace muchos años su poesía se ha escuchado por las calles, por los parques, por los bares, por los recintos, por los rincones de muchas ciudades latinoamericanas y del mundo. Sus versos han retumbado en las geografías de nuestro continente, en sus montañas, en sus desiertos, en su caminos visibles y en sus senderos secretos. Unos versos que se negaban a detenerse, que insistían en su caminar y que siempre nos dejaban con la ilusión de un nuevo encuentro. Finalmente, para alegría de los amantes de la poesía, aquí los tenemos, en nuestras manos, en este poemario llamado “Los viajes de la luz”.
 

Maleza y cemento

Las casas cada vez más perdidas entre la maleza.   El recuerdo se resiste a caer en el olvido, pero es cuestión de tiempo.   La manigua lentamente hace lo suyo. Entra por la ventana, la puerta, las habitaciones, las cocinas, por todas partes.   El olvido llegará cuando el monte se trague los restos.   Es una pena.   
 

"Vuelo nocturno" - Cuento de H. A. Calderón

Es de noche y  la costa está a 80 kilómetros.  Abajo, el mar, está tranquilo.  Casi duerme.   El firmamento sigue cerrado. Casi inexpugnable.   
 
Por años, Antoine,  ha piloteado aviones.  Conoce de memoria las rutas del  Cono Sur de América, las cartas de navegación de los cielos del Sahara, y los vuelos por instrumentos sobre el Mediterráneo.  Noches así han sido muchas.   Soledad, oscuridad, y el Brrrrrrrr del motor del aeroplano.  

"Descubrimiento" - Cuento de H. A. Calderón

Ocurrió en la mañana. Los de derecho jugaban a la democracia en los corredores del frente de la biblioteca. Diana, Luisa y Ana miraban —boca abierta— la estatura y los bíceps del Coloso. Lina desplegaba con sigilo el rollito de papel en busca de la respuesta. 
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