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Jhon Blair Jhon Blair

La canción de Roberto

Como un largo tango tocado entre las miserias de un viejo puerto, se puede leer la obra de Roberto Arlt. Argentino nacido en Buenos Aires en 1900, relegado a la sombra de Borges, Roberto Arlt poco a poco ha sido reencontrado por algunos, entre esos Cortazar, y releído con esmero y tranquilidad.

A continuación vamos a reseñar tres cuentos de él: "El Jorobadito", "Las fieras", "Acuérdate de Azerbaijan"

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El Jorobadito

Un hombre desde la cárcel narra, de forma cínica, cómo mató a Rigoletto. Nos cuenta el cómo Rigoletto era un sobrenombre que él le colocó a un jorobado cruel que conoció en un café. Se excusa de cómo por culpa de su alta sensibilidad fue volviéndose un hombre irónico, ideando un plan para vengarse de la señora X, la madre de su novia. Este hombre crea un plan para poder separarse sin inconvenientes de su novia, pero poco a poco él va reaccionando de una manera negativa y al final pierde las casillas matando a Rigoletto.

Roberto Arlt hace este cuento con un narrador en primera persona de carácter irónico y crudo, iniciando con el hombre en la cárcel y justificando a aquel hombre.

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Las fieras

El cuento podría definirse como una larga carta escrita por un hombre explotador de prostitutas a una mujer de alta sociedad. En ella, él va describiendo los lugares que ha conocido junto a Tacuara, la prostituta que lo sigue como perro fiel. También habla del negro Cipriano y sus historias de cocinero en un burdel y violador de niños. O de Angelito el Potrillo, un ratero de treinta años de edad que ya no puede robar de lo enfermo que está. Poco a poco nos va mostrando una vida de perdición al lado de los seres que se encuentran en el fondo del abismo social y nos va describiendo las caóticas "hazañas" que tienen. A estos, el narrador les llama las fieras por todo lo que han vivido y están dispuestos a vivir, y va describiendo el comportamiento que los asemeja: los silencios, las angustias, los estados de ánimo y los impulsos que los llevan a caer cada vez más y más hasta sentirse sin salvación.

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Acuérdate de Azerbaijan

Dos usureros y traficantes de Opio, Azerbaijan y Mahomet, estaban en una procesión de budistas viendolos y deseandoles lo peor. Habían ido a recoger el dinero de la venta de un fumadero de Opio chino. Ellos empezaron su negocio de forma ilegal al robar a un espía prófugo de la justicia Inglesa. Fueron a ver a un tipo que tenía una perla, probablemente robada, y Azerbaijan fue muerto. Quince años después un joven ubicó su puesto de trabajo, de barbero, en la misma zona donde fue muerto Azerbaijan, al frente de donde quedaba el Bazar de los Sederos que pertenecía a Mahomet. El joven cantaba una canción que dejaba turbio a Mahomet.

 

Justo por una disputa con otro, él (Mahomet) tuvo que presentarse ante el juez. Como no se podía presentar sin afeitar, requirió los servicios del joven y cuando estaba con el mozo, este teniendolo en su silla de afeitar, le puso la navaja en el cuello y le preguntó si se acordaba de Azerbaijan. Antes de que pudiera llevar su venganza, el joven retrocedió al ver que Mahomet ya estaba muerto.

Con su estilo tendente a la decadencia, Roberto Arlt entreteje en sus historias un naturalismo lleno de crudeza. Podemos hablar de un tango porque así es el estilo de él: directo, crudo, cruel; desalmado para decir las cosas añadiendo a esto la ironía suficiente como para dejar pensando al lector sobre la moralidad que se desempeña en la actualidad.

Jhon Blair

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