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Un minuto: terremoto en México

Hoy México me movió el piso. Poco después de aterrizar, mientras estaba en el área de inmigración, comenzó el sismo. Fue solo un minuto... que ahora recuerdo como si fuera una película en cámara lenta: alguien dice "está temblando", pero yo no siento nada. La mujer a mi lado comienza a llorar y ahora sí siento el movimiento.
 
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Me agacho junto a una columna que estaba a mi lado, y donde ya estaba un hombre muy joven que rezaba con los ojos cerrados, mientras otra mujer grababa con su celular las personas que corrían desde la parte trasera de la fila para buscar refugio en la única columna que parecía segura dentro de un recinto cerrado y lleno de gente. Con certeza, le digo a la mujer que estaba llorando que todo iba a estar bien, y que pronto pasaría. Ella me mira espantada e incrédula. Se lo digo a ella, pero también me lo digo a mí, mientras en ese minuto mis pensamientos van y vienen hacia lo más importante de mi vida. Se detiene el movimiento. Nos ponemos de pie, y los agentes del aeropuerto dicen que sigamos para que nos pongan el sello del pasaporte.
 
¿Cómo pueden pasar tantas cosas en un minuto? Justo ahora, escucho las sirenas de las ambulancias y los helicópteros que muy cerca sobrevuelan los edificios colapsados... Mis oraciones están con quienes están allí, esperando ser rescatados y con quienes están ayudando. Todo pasó en un minuto, en ese mismo minuto. Hoy, desde México y con México.
 

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